viernes, 24 de abril de 2009
Cuando sucede el flechazo
martes, 21 de octubre de 2008
Cuando estaba enamorado
Recuerdo que había algo que me motivaba en la secundaria para asistir a clases: se trataba de aquella chica que me gustaba entonces, como consecuencia de los tantos años que pasé en la secundaria la respectiva mujer amada cambiaba de vez en cuando, pero no así mi motivación para seguir asistiendo por ella. Hubieron épocas, hubieron tiempos, hubo momentos para cada una de ellas, y escribo esto por una pregunta que de pronto se instaló en mi mente: ¿Desde cuándo perdí esa motivación, de sólo levantarme en las mañanas para estar con ella?
Pudo haber sido en algún momento del bachillerato o quizá entrando a la universidad, porque es ahora que me doy cuenta -apenas- que esa sonrisa de las mañanas desapareció ya hace bastante tiempo, y sólo la veo en el recuerdo como otro suceso nostálgico que se agarra de las paredes de mi mente con tanta fuerza y tanto temor de ser olvidado.
Ese interés que si no movió montañas sí me impulso a que moviera los pies; a levantarme temprano, a dormirme tarde; a mandar un mensaje, a mandar muchos; a hacer una llamada o a recorrer largas distancias sólo para ver su cara, porque aún cuando la tecnología ha avanzado mucho me resultaba inmensamente necesario estar frente a ella, cara a cara. Cuando todo esto pasaba no importaban los sacrificios, no importaba que odiara hablar por teléfono o mandar mensajes; no importaba que ya fuera tarde, que me tuviera que levantar muy temprano; no importaba la distancia, el dinero, el pasaje.
Cuando recorremos un camino, de tal forma que se vuelve rutinario, lo recorremos tantas veces que dejamos de ver cosas, dejamos de ver los detalles que hacen interesante el viaje, la vista ya nos parece la misma y caminamos sin ninguna motivación; creo que sucede lo mismo con la vida y el pasar de los años, la pregunta que me hago es sólo una de todo un archivero de interrogantes: ¿cuándo dejé de mirar al cielo?, de maravillarme por la luna, por las estrellas, de arriesgarme a mirar el sol; ¿cuando dejé de preguntar '¿por qué?'?, esa pregunta que los niños vuelven perdurable, que hacen para saciar su curiosidad; ¿cuándo dejé de saltar, correr y jugar?; ¿cuándo empecé a percibir que de todo el día ya no me quedaba tiempo para hacer nada? porque a diferencia de los días de antaño éstos duran 24 horas; ¿cuándo perdí mi fe? hacia todas esas cosas que ahora me parecen casi imposibles.
Me doy cuenta que el motivo de estas palabras no es responder a mi pregunta, ni siquiera sé si estoy preguntando bien, pero tengo una razón para pensar en esto porque en mi vida, justo en este tiempo, se ha jalado un gatillo que ha revuelto toda mi cabeza y aunque sé que con el tiempo este sentimiento desaparecerá no quiero olvidar lo que siento por muy tortuoso que sea, aún si fuese un efímero deseo o un tiempo muerto que jamás volverá, prefiero seguir pensando en esto sin dejar pasar ninguna sensación, quizá así sea mi suerte en que llegue el momento de que la respuesta me sea revelada o tal vez llegue al punto en que no necesite respuesta nunca más.
miércoles, 16 de julio de 2008
Sobre los libros, la lectura y algo más (primera parte)
Y es que no me lo van a creer, pero estas últimas semanas estuve cazando musas que revoloteaban y se burlaban de mi, cualquiera que me hubiera visto habría pensado que estaba en busca de mariposas, quizá algunos habrían pensado que iba en busca de un panal de abejas y la red era para bajar (o pegarle a) la colmena... no sé por qué pensarían algo así, pero no es malo estar abierto a las opciones. Cruelmente se aprovechaban de que tenía dos ojos, dos manos y una red solamente para atrapar a alguna, un par adicional de ojos en la nuca me habrían venido bastante bien ante los empujones que siempre me daban al voltear a otro lado. Supongo que después de tanto tiempo se aburrieron de mi (o simplemente se compadecieron o estaban ya muy cansadas) porque aquella escena de guerra entre ellas y yo de pronto se convirtió en una donde todos estábamos recargados en un árbol como si no hubiera pasado nada y nadie recordara de qué se trataba todo eso, es algo así como cuando discutes con una persona por un tiempo considerable y llega el momento en que te preguntas de qué rayos estaban discutiendo. Sí, supongo que fue eso. Afortunadamente me di cuenta de qué se trataba todo el asunto y rápido tomé de la mano a una de ellas y me la llevé a mi casa, no opuso resistencia, lo demás es historia...
Libros. Millones de portales hacia otros mundos, hacia el pasado, hacia el futuro, también telescopios hacia distantes lugares o microscopios hacia otros, lectores perfeccionados de las mentes, vehículos de lo que quiere decir realmente el ser humano. Los libros, tan maravillosos, y a la vez tan incomprendidos y solitarios...
Lo anterior siento yo que no era necesario escribirlo, pero mi musa, que esta vez parece más hada que musa griega, patea el gabinete de mi computadora (donde está sentada por cierto) si no escribo lo que me dice que escriba... bueno... ¡ah sí!, ésta es la musa más hermosa que he visto... Y más inteligente... Ok, ¿podemos seguir? Ok, sigamos.
No me apena decir que el primer libro que leí en mi vida fue el de "La fuerza de Sheccid" de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, ¿por qué me apenaría? porque es un libro de superación personal para adolescentes, la mayoría de este cuate son así (si no es que todos), aún cuando este libro lo leí siendo un niño me daba cosa saber que fue el primerito, ya saben, el primero no se olvida. Ahora he crecido y no lo veo nada mal, la verdad es un buen libro, con un desenlace bastante atrevido y diferente, pero sigue siendo un libro de superación personal, si le quitan eso, es un muy buen libro. Mi hermano lo leyó y después me lo pasó a mi diciéndome que el final estaba genial, así que la única motivación para acabarlo era ver si mi hermano había exagerado o estaba en lo cierto.
En mi casa habitaban bastantes libros, entre ellos todos los de el caballo de troya, no sé si alguna vez los vieron, es sobre religión o algo así, habían un buen viejos y unas tesis de personas que en mi vida jamás supe quienes eran. Habían libros para leer, pero he aquí un secreto: hasta hace (relativamente) poco, me convertí en un lector, también se puede decir lo mismo sobre mi práctica en el ajedrez. Así que en mis tiempos de juventud no era un ávido amante de las letras, al menos no para leer, pero eso sí, desde hace mucho escribo, escribo, escribo. No quiero decir que no leía nada en absoluto, pero sí muy poco, en lo particular me alarman todas esas estadisticas de libros leídos per capita de todos los países comparados con el nuestro, te dan una idea de por qué estamos tan atrasados culturalmente y te hacen ver que los países avanzados no necesitan una maquina del tiempo para estar 10 años adelantados de nosotros.
Deberíamos, de vez en cuando al menos, ponernos de acuerdo en leer algún libro de interés general y al acabarlo comentarlo, pienso que sería mucho mejor eso a ir vagando por la vida de fiesta en fiesta, no estoy en contra de las fiestas, pero definitivamente sí lo estoy si eso significa ir cada semana, como si fuera una cita religiosa obligatoria.
Mi segundo libro no recuerdo cuál fue, sólo me acuerdo de algunos pocos que he leído, recuerdo que una vez estaba en una comercial mexicana creo con mi madre y en un apartado de libros encontré "la casa negra" de Stephen King, la verdad es que me llamó mucho la atención la portada, y fue por eso que lo compré, resulta que tenía primera parte "el talisman", afortunadamente para mi el personaje había perdido la memoria de lo que le sucedió en el talisman cuando era niño, ya de adulto, en la casa negra, era un detective que se vio envuelto en extraños asesinatos, pero bueno, luego le sigo a esto en la segunda parte de esto.
Por ahora tengo una lista extensa de libros que quiero leer, en primer lugar está la obra maestra de Stephen King, la torre oscura, ya me leí el segundo libro y dentro de poco compraré el tercero, y ahorita estoy leyendo "Christ the lord: out of Egypt" de Anne Rice y un libro sobre Posicionamiento de Al Ries y Jack Trout, pero bueno, no los aburro más, creo que ya me extendí.
En la segunda parte escribiré sobre qué nos motiva a leer o comprar un libro y también sobre algunos prejuicios que se tienen muy a menudo en el ámbito de la lectura, entre otras cosas. A lo mejor hay una que otra pedrada por ahí.
sábado, 26 de abril de 2008
Mis primeros pasos - La pista de hielo
Desde hace mucho tiempo había querido ir a una pista de patinaje, yo nunca había patinado en mi vida, nunca aprendí a patinar ni siquiera en ruedas, sólo la bicicleta fue mi compañera en la infancia. Resulta que a principio del año nos pusimos de acuerdo para ir a una pista de hielo y mi sorpresa fue que es más difícil aprender a andar bien de lo que me imaginaba.
Todo empieza desde la mañana, resulta que me quedo de ver con Kambray, pero gracias a la mala suerte invertida no hay tráfico, se me hace temprano y llego una hora antes de lo programado al lugar de reunión, espero todo ese tiempo, con todo ese frío y después él aparece con sus dos super primas que son un encanto, platicamos y platicamos y nos vamos conociendo mejor, pero, ¿dónde está Zatan? Nos vamos cuando llegue con Cris. Nos hablan y nos dicen que por un trato hecho entre Cris y su padre no pueden manejar sobre la López Portillo (la avenida principal allá en Coacalco) y sé que muchos no les sorprenderá porque no conocen esa avenida, pero es imposible dirigirse a algún lado si no es tomando ese camino.
Y así fue que nos hicieron caminar porque no podían llegar a donde estábamos nosotros (¡se los dije!) y nos encontramos saludándonos con un gustazo por no habernos visto desde hace tiempo y ahora encontrarnos, ¡vamos a patinar en el hielo!, y la compañía no pudo ser mejor: Mis dos super amigos Zatan y Kambray, Cris (que siempre ha sido una persona muy agradable y con un carisma muy alto) y las dos primas más cercanas de Kambray (y digo cercanas tal vez no tanto por la buena relación familiar que llevan sino porque viven a dos casas XD), ellas dos son un encanto, vuelvo a decirlo, además son preciosas.
Sólo a Kambray se le ocurriría invitarnos a una reunión familiar, sucede que cada determinado tiempo él y la primiza (un grupo demasiado grande de todos sus primos y primas) se quedan de ver para divertirse en familia, todavía recuerdo la cara de algunos como diciendo: "¿Quienes son ellos?" jejeje, pero bueno. Llegamos ya tarde con ellos porque nos perdimos en el camino, creanme, es difícil encontrar rutas nuevas por donde jamás habías pasado, a fin de cuentas tuvimos que volver a caminar después de dejar el auto estacionado un poco lejos de la pista de hielo. Llegamos.
Una vez ahí, con la emoción corriendo por mis venas me dispuse a dar mi primer paso en la pista......
-¡rayos! !hmph¡ ¿¡Qué demonios!? ¡Un momento, realmente es difícil! ¡ayudenme!
sí, lo sé, fue bastante embarazoso, pero hubo alguien o más bien algo que me ayudo en todo ese tiempo que estuve ahí aprendiendo cómo hacerlo:
-¡Oh sí! Mi salvación: La bardita. Muy bien bardita, si tú no me sueltas yo no te suelto.
Ahora es cuando me imagino esta imagen mia donde niños y niñas de hasta 5 años pasaban a mi lado10 veces antes de que yo diera una sóla vuelta, ¡anden! ¡anden! imagínenselo: un cuate de 21 años aferrándose a una barda para no caer mientras los niños hacen piruetas y saltos desinteresados por el peligro que corre el preocupado muchacho. Gracias a Dios Cris vino en mi ayuda para enseñarme algunos trucos para patinar, pero sobre todo para ayudarme a no caer sustituyendo la aburrida barda. Me convertí en un niño otra vez siendo guiado por un adulto capaz y responsable, siempre con más experiencia que yo; veía con admiración a una mujer que sabía patinar tomándome de la mano y levantándome cuando caía. Fue genial, bastante divertido.
No sólo yo era el que tenía dificultades, también Kambray y Zatan estaban en terreno peligroso, quienes de plano salieron bien libradas fueron las super primas encantadoras que a la media hora ya eran todas unas maestras en el arte; Cris, por su parte, era la maestra oficial mía y de Zatan aunque yo a veces me negaba para intentarlo sólo (y con la barda por supuesto).
Desafortunadamente no pudieron quedarse más tiempo Cris y Zatan y tuvieron que irse. Después de eso Kambray, la primiza y yo fuimos a comer unas hamburguesas y unas tortas, después de un rato y de haberse ido uno por uno los primos, la diversión acabó.
Me gustó bastante este día, anhelando que se repita o que haya uno parecido, me gustó conocer a los primos de Kambray, sobre todo a sus super primas, me gustó volver a ver a mis amigos, me gustó patinar en hielo por primera vez, y bueno, de tanta caída quizá no haya sido tan malo, uno nunca sabe cuándo te van a preguntar sobre cómo es el piso de una pista de hielo. Cuidense mucho. Los quiero.

jueves, 24 de abril de 2008
Sobre el día de la Tierra

Tuve una grandiosa idea cuya intención fue la única que asistió a clases, los hechos no vinieron y no escribí nada. El plan era hacer una entrada donde hablara sobre el planeta Tierra, con estadísticas y todo eso, pero el día D me la pase viendo toda la programación que hubo sobre el tema y mientras más me informaba menos me acercaba a escribir (aparte mi hermano usó la computadora todo el día y la dejó de usar sólo cuando se fue la luz y no regresó jamás). Ahora que el día ha pasado no estoy como para poner todos los datos que tenía pensado poner, aunque sí me quedé con las ganas de hablar sobre nuestro bello planeta.
Recuerdo hace ya muchos años cuando lo del calentamiento global no estaba tan de moda que a veces decía bromas sobre ello; eran bastante chistosas en ese entonces, y todavía, por la ignorancia sigue dando un poco de risa. Ahora veo con bastante seriedad el asunto, todo el daño que le estamos haciendo al planeta, el efecto invernadero y las emisiones de dióxido de carbono que lanzamos a la atmósfera diariamente.
NatGeo, ha sacado una campaña bastante efectiva sobre lo que podemos hacer a favor de nuestra lucha contra la polución, su frase es: "Lo que tú hagas, cuenta" y todo esto me hace recordar los años de mi rebeldía juvenil y mis pensamientos tontos de "¿qué diferencia puedo hacer yo?", bueno, pues he aquí la respuesta: Mucho. Ultimamente me he vuelto un admirador sobre aquello de "pon tu granito de arena", es cierto y es una lucha difícil para los que lo ponen, pero la diferencia está ahí justamente.
Dentro del comportamiento diario de las nuevas generaciones existirá una preocupación innata por la Tierra; ya sea como evolución de una dañada sociedad o como respuesta del propio planeta hacia la amenaza que nosotros creamos, surgirán aquellos hijos armonizando con el propio ambiente, como una defensa nueva después de ver superadas todas las demás. Existe una teoría sobre el flujo de la vida acerca de que todo ser vivo surge de la Tierra y regresa a ella cuando muere; la Tierra ha hecho su inversión, sólo esperemos que no sea tan a largo plazo ni demasiado tarde.
Nosotros podemos decir miles de cosas con la mirada; el planeta las dice a su manera. Está triste y un poco enojada, pero aún hay esperanza porque siempre, siempre, siempre, podremos plantar 2, 3, 4 árboles y ser más conscientes con nuestro consumismo y comportamiento. Recuerden: Pongamos nuestro granito de arena (o muchos granitos de arena); lo que nosotros hagamos, cuenta.
domingo, 13 de abril de 2008
Qué belleza... (primera parte)

Qué belleza la mujer hermosa y mi deleite por admirarla con cada mujer que veo, que bellas son sus piernas -y cuando no puedo verlas o ni siquiera las he visto alguna vez- que linda es su silueta, su figura. Así también los besos y los abrazos, los saludos de diario, el contacto con personas cada día, ese cruce de miradas, producir sonrisas... producir sonrisas...
Qué belleza es reír ya que hablamos de sonrisas, como lámparas iluminamos a quienes se les ha fundido el foco; ese virus benigno del que disfrutamos todos a la hora de convivir con las personas que queremos. En la rutina diaria esparcimos nuestra semilla, nos expandemos como un orgasmo de vida que involucra a todos y nos apagamos al dormir, recargando baterías.
Qué belleza equivocarnos cuando estábamos mal, darnos cuenta que prejuzgamos erróneamente a las personas con las que compartimos un espacio. La sonrisa nunca dada nos desarma por completo, y nos olvidamos de esa mirada intensa que antes nos incomodaba. Qué bello es conocer gente nueva, y crear la posibilidad de una relación duradera. Qué hermosa la lluvia que riega... que hermosa la lluvia que cae, y riega...
Qué belleza saber que te quieren, además de la familia que te quiera una persona, dos personas, tres personas... es bonito que te lo recuerden, con un abrazo sincero, con una mirada, con un beso. La que ostenta una corona de estrellas y siempre nos llama la atención, que hermoso es al fin notarla, cuando pasamos una vida sin siquiera verla.
Qué belleza la inocencia de un beso, cuando sólo dice te quiero, te amo, te aprecio.
Qué belleza cuando te escuchan, te entienden; se impulsan las almas en una espiral ascendente, y dan mil vueltas alrededor de la curvatura de la Tierra. Quienes tratan de escucharte y no te entienden, también son buenas personas, y es hermoso cuando se angustian por no armonizar tan bien contigo.
Qué belleza es que alguien te espere en la escuela, en la casa, y te diga "buenos días", "¿cómo te fue?" "que bueno que viniste", "que bueno que te veo", "estaba pensando en ti"...
martes, 1 de abril de 2008
Exposición de la Central de Abasto
miércoles, 26 de marzo de 2008
Niebla - Haiku

aquel con quien me crucé
envuelto en niebla
Bueno, no me considero un experto en la materia de Haikus, aún así me atrevo a sacarles un significado y me escudo con lo que dije del arte en mi anterior entrada.
¿A quién no le ha pasado que intentamos decir algo ya demasiado tarde? o el clásico de que se nos ocurren mil cosas y mil argumentos para una conversación que terminó hace apenas una hora, pienso que de eso se trata este poema y de muchas otras cosas por supuesto, el hacer algo cuando ya es tarde o al menos cuando nuestra acción esté a punto de perder sentido por el tiempo que dejamos pasar.
Una persona nos declara su amor y nos negamos, días más tarde, después de recapacitar, de pensar en las posibilidades de la relación, nos damos cuenta que el sentimiento que tenían hacia nosotros se ha convertido en indiferencia.
Tenemos una acalorada discusión y nos voltean el mundo haciendo que ellos tengan la razón, minutos después se nos ocurre la táctica perfecta que pudimos haber empleado para enderezar las cosas.
Nosotros sómos, además de nosotros mismos, una mezcla de las personas que conocemos. Nos parecemos a nuestro padre o a nuestra madre y de ahí se desgloza todo, como una ramificación en un árbol genealógico, sólo que éste incluye amigos y conocidos, figuras, seres irreales y desconocidos también, de cada uno tomamos algo para reforzar nuestro caracter y no por esto dejamos de ser autenticos, pero muchas personas a las que hemos conocido se van de nuestra vida, agarrando otro camino que no podemos seguir o incluso nos tardamos en tomar su misma ruta y los vemos desvaneciendose entre la niebla.
martes, 11 de marzo de 2008
La alondra - Haiku

En la inmensidad de un cielo
sin sombras ni recovecos
se esconde la alondra
Un Haiku es un poema corto japonés como el que he puesto arriba y una de las tantas cosas que me encantan de ellos es su moldeabilidad hacia el significado, resulta increíble que tan pocas palabras (en japonés son normalmente 17 silabas) puedan abarcar tanto.
Me he vuelto un admirador reciente de los Haikus y con la ayuda de los comentarios y la traducción de Vicente Haya en su libro Haiku-do escojo este Haiku hermoso para dar un ejemplo de su poder oculto.
¿Qué significa este haiku?
Muchas veces en un Haiku nos tenemos que convertir en el sujeto de la acción o tenemos que hacer preguntas, según sea nuestra manera de penetrar en las lineas, que para mi son como el telón de un teatro en una función todavía desconocida, podemos interpretar de la forma que queramos, he ahí la gran libertad que nos da el arte; el de ver las cosas no necesariamente con los ojos de los demás.
Podemos ver a la Alondra, nos la imaginamos volando sobre un cielo grandisimo, "sin sombras ni recovecos" que a su vez nos podría estar diciendo que es un cielo despejado sin nubes, un cielo puro de azúl solamente, como prender la luz sin que haya sombras, entonces, ¿cómo es que una Alondra puede esconderse? Se puede entender que está volando, porque si no, entonces el autor hubiera elegido cualquier otra criatura, pero escogió un ave y eso es importante, pero dice con firmeza que la Alondra se esconde, aún cuando la lógica nos diga que no puede hacerlo, este Haiku se trata precisamente de eso: de esconderse en la imposibilidad misma de hacerlo. Y ya sea apoyándose en la filosofía o en la psicología, podemos decir que esta Alondra utiliza como técnica para esconderse la misma manifestación en sí, algo como "si quieres esconderle algo a alguien, colocalo frente a su naríz y no lo verá", este haiku nos puede enseñar también nuestra incapacidad de ver la solución de nuestros problemas por estar tan cerca de ellos o de no ver la respuesta por ser absurdamente sencilla, quizá también otra manera de expresarnos sería que la venda que comunmente tenemos sobre los ojos no tiene nada que ver con la realidad sino con nosotros mismos...
martes, 4 de marzo de 2008
Perdiendo y rescatando amistades
Hasta ahora podría decirse que he perdido dos amistades (femeninas) por el hecho de empezar a sentir algo por ellas; con una ya sentía algo, con la otra simplemente corté total relación para no caer en el mismo hoyo; el enamoramiento.
Es sencillo enamorarse de alguien, una vez que te enganchan sus ojos, su rostro o su voz, quedas atrapado en la intensificación de las sensaciones, no importa qué haga ella, eres susceptible a cualquier cosa que pueda llamar tu atención, te envuelve, y así es, como un insecto en telarañas, y uno se ata más la soga al cuello.
Las relaciones terminaron pues me sentía hipócrita sosteniendo una amistad así, viendolas o empezando a verlas sólo como mujeres y no como amigas. Ahora sé que eso estuvo mal y poseo un mejor control (por supuesto no total) sobre mis sentimientos, creo que aprendí antes de la tercera víctima.
Antes de caer en lo mismo me salvas haciéndome ver sin darte cuenta (tal vez) que tú y yo hemos crecido juntos, aunque sea por un corto periódo de tiempo, me abres los ojos y te desnudas un poco para que pare de imaginar, para dejar de apresurarme a las cosas y tomarlas con calma, para ver la realidad, que no tengo que saltar sólo, que no tengo que sacrificar nada. Todo eso me lo has mostrado sin palabras o con pocas, sólo necesité que me abrieras una puerta para poder aprender de ti sin que te percataras...
Ventizca de invierno, el vacío frente a mi
Me enseñas las alas oblicuas en piedras
Te beso sin miedo a caer.

